En el mes de Abril de 2008 mi crítica fue dedicada a -La noche de los muertos vivientes- de George A. Romero ) pues bien, aprovechando que estamos en Noviembre y es el mes de todos los santos, fiesta cada vez más americanizada o halooweenizada en España, la crítica de este mes va dedicada a la ópera prima de unos de mis directores favoritos: Zack Sanyder, director también de la película 300.

Este gran filme de terror, remake de la cinta de Romero, retrata sobre todo como un puñado de supervivientes tienen que convivir, aún llevándose mal unos con otros, para poder seguir preservando sus vidas y no convertirte en zombis.

Todo parece indicar que un virus que ha infestado la tierra ( en ningún momento del filme se explica el por qué de esta epidemia) provoca que los muertos vuelvan a la vida sedientos de fresca carne humana. Un puñado de hombres y mujeres ( comandados por Kenneth ( Ving Rhames ) y Ana ( Sarah Polley) se refugian en un centro comercial, a las afueras de la ciudad, ( parece ser que es el último reducto de vida humana en el planeta ) y desde allí resisten ante el acoso de los zombis. Desde la azotea del complejo comercial pueden divisar como todo el perímetro del edificio está plagado de hordas de muertos vivientes. El mérito de Zack Snayder es el de no caer en la típica falta de originalidad, característica reincidente en el género de terror, que suele tener como resultado el rodar una típica cinta de terror al uso. Esto no ocurre con el -Amanecer de los muertos vivientes- puesto que, dentro de lo trillado que está el tema zombi en el 7º arte, es un metraje que mantiene la tensión todo el tiempo: con el atenuante de que los muertos vivientes son veloces y solo se les puede detener con un tiro en la cabeza.

Incluso, los títulos de créditos iniciales acompañados de la canción - The Man Come Around - de Johnny Cash son un acierto.

Crítica de Pablo Serrano


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