Once es una historia que está rodada de forma totalmente artesanal, es decir: cámara en ristre y con una planificación de las secuencias un tanto anárquicas, y por lo tanto, dando prioridad a la improvisación. Hay que tener en cuenta que Glen Hansard, líder de la banda irlandesa “The Frames” y Markéta Irglová, son ante todo músicos , y eso se nota en la frescura de sus actuaciones. Este filme indie está dirigido por John Carney, un cinesta, y también músico, curtido en los videoclips; estilo que transporta a Once, dándole un toque de videoclip-documental. Una película sin grandes pretensiones, sin corsés, y por ende, un filme diferente.

La trama es bien sencilla: un músico con un talento descomunal, interpreta las canciones que el mismo escribe por las calles de Dublín, una pianista, con un gran talento, vende flores por las mismas calles, se topan y comienza una relación platónica en lo sentimental, pero única y sincera en amistad. El conato de relación amorosa entre los protagonistas, a priori imposible, no es más que la excusa perfecta para que ambos aúnen su talento musical, y de esa forma poder interpretar, y los espectadores disfrutar, canciones como Falling Slowly, ( pieza ganadora de un Oscar a la mejor canción) quizá la gran protagonista, y pieza esencial de esta película irlandesa.

Once: 85 grandes minutos de cine indie, donde la pareja formada por Glen Hansard, y Markéta Irglová nos deleitan con su música.

Crítica de Pablo Serrano

http://es.youtube.com/user/cornucopiadetalento