"Promesas del Este" es uno de esos filmes que aparecen de vez en cuando por las carteleras y que logran ser una sorpresa para el espectador.

Se trata de una grandísima película, que ha marchado muy bien en taquilla, también está facturando bastante como videograma y, todo ello, sin haber sucumbido a la espiral mercadotécnica, esa a la que se suben muchas superproducciones cuando se estrenan. ( Véanse casos como "Harry Potter" que incluso abren las portadas de los telediarios, incluidos los estatales, cuando una nueva novela de la saga, o un nuevo estreno cinematográfico, ha de desembarcar.

David Cronenberg es un gran director de actores, ( seguro que su faceta como actor tendrá algo que ver en ello). Yo le descubrí hace ya algún tiempo con "Spider" protagonizada por un Ralph Fiennes en estado de gracia.

En la filmografía de Cronenberg la violencia está muy presente, pero también la psicología y la introspección de sus personajes. En " promesas del Este" se dan estas dos vertientes.

Nikolai, el personaje interpretado por Vigo Mortessen, ( el actor viajó a Rusia, concretamente a San Petersburgo, y después a Ekaterinburgo, para preparar su personaje ) tiene que decidir entre seguir siendo el fiel chofer, y matón ocasional, de su mafioso jefe ( Armin Müller-Stahl ) o ayudar a una desesperada Anna khitrova ( Naomi Watts). Esa dicotomía será el eje central de la trama.

El duelo interpretativo que nos brindan Vigo Mortessen, Naomi Watts, Armin Müller-Stahl y Vicent Cassel es apoteósico. Sin menospreciar las actuaciones de Jerzy Skolimowski y Sinead Cusack.

El guión de Steven Knight está trabajado a fondo y resulta creíble y eficaz.

La fotografía de Peter Suschitzky retrata un Londres frío, oscuro y lúgubre que logra atrapar al espectador desde el primer fotograma.

La música de Howard Shore es envolvente y dura.

A destacar la secuencia de lucha en el baño turco.

Crítica de Pablo Serrano

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